2013-08-02

Sophia y Fabian abrazados

Espejito, espejito, ¿Quién es ese niño?


Padre cargando a hijo y llorando


Hace tiempo había escrito un post de No soy yo, eres tú! en donde indicaba que ciertos comportamientos de mi hija son de mi hija, pero justo cuando crees que tienes las respuestas, la vida se encarga de abofetearte con una cruda realidad.

A mi hija le encanta acompañarme a hacer todas las cosas que yo hago, botar la basura, ir a comprar, ver Tv, sentarme a escribir en la computadora, en fin, en todo momento mi hija está pendiente de mi y de mis acciones y reacciones.

Ayer estaba en un Centro Comercial y fui a pagar el ticket del estacionamiento, y como siempre mi hija decidió acompañarme en vez de quedarse con mi esposa. Todo fué muy agradable y divertido. Como ya lo ha visto en varias ocasiones, ella sabe donde queda la taquilla de pago y fue derecho a la taquilla, me pidió el ticket y se lo entregó al cajero, en seguida me pidió dinero y se lo entregó para luego esperar el vuelto y el ticket. Todo estaba bien hasta este momento. El problema se presentó una vez que nos dirigimos al carro para irnos. Mi hija, que tenía el ticket en la mano, vino y se lo colocó en la boca. No lo mordió, solo lo tenía presionado con los labios, y mi primera reacción fué decirle "No Sophia! eso no se lleva a la boca!", grave error, muy grave. Aún no aprendo que "no" significa "Hazlo inmediatamente y de la peor manera" en lenguaje de niño. Pues vino y mordió el ticket hasta romperlo. Me tocó entonces ir a pedirle disculpas al cajero y decirle que "la niña lo había roto y que no podía salir, que como podíamos hacer". El asunto a lo que voy es que cuando me da el ticket, esta vez yo no se lo doy a mi hija, me lo llevo inconscientemente a la boca y lo presiono con los labios. Y me di cuenta de que SIEMPRE lo he hecho así, la razón de esto luego se las explicaré.

Por desgracia, mi hija refleja en ocasiones aspectos de mí que no son tan divertidos.


Todo el mundo sabe que los niños son esponjas, pero también son espejos. Son el reflejo de lo que ven, para bien o para mal, y para la primera década de su vida, lo que ven la mayoría son sus padres. Son nuestras palabras y acciones que emulan como hacen su primer contacto preliminar con el mundo. Al principio, es super lindo cuando tu pequeño "mini-yo" muestra tus expresiones faciales o gestos de tu cónyuge y, en general comienza a comportarse como un "mini-tú". Deja de ser lindo cuando la niña comienza a evidenciar algunas de tus costumbres menos halagador, para que el mundo la vea.

Cuando esto sucede, por lo general reaccionamos de dos maneras: con los dedos apuntando hacia usted o tu cónyuge y/o por resolución propia intentas cambiar tu comportamiento y ser un mejor ejemplo para tu hija.

Por ejemplo, mi hija a visto que ciertas reacciones son bastante aceptables. Cuando ella está haciendo algo con los legos o jugando a insertar una muñeca dentro de otra y no lo logra, ella sabe que puede mandar todo "al infierno", frustrase y lanzar todo en cualquier dirección. Esta reacción de frustración es graciosa cuando la hace en la casa por que hace los mismos gestos que mi esposa, pero deja de ser gracioso cuando esta misma reacción lo hace en la calle, como por ejemplo, un restaurante en donde mi hija trata de comer como el tenedor y el 80% de su comida se le cae, y, lanza los cubiertos al piso. En ese momento, todos dirán que eso es culpa de los padres, no importa de quien de los 2.

Va a tomar un tiempo antes de la conducta de mi hija se mida de forma independiente de la de nosotros, y así es como debe ser. Ni siquiera puede hablar por sí misma, y mucho menos pensar por sí misma, somos justamente responsable de sus actos. Y mientras puede hacerlo, simplemente va a estar copiando las palabras y gestos divertidos., Pero pronto estarás interiorizando las cosas que decimos y las opiniones que tenemos y repetirlas en público como si fueran suyas. Cuando esto sucede, nadie tendrá dudas en cuanto a donde ella las aprendió.

Nada se ve más claro y brilla más que cuando te vuelves padre.

Algunas de las cosas que brillan y que se revelan son superficiales, como las expresiones faciales y gestos. Algunos están profundamente arraigadas, como tener un mal humor o ser fanático de algún equipo. Sin embargo, la mayor parte del tiempo, la atención está puesta en tu comportamiento cotidiano: la forma de actuar hacia tus vecinos, las cosas que dices cuando no te están censurando, el tono de voz que utilizas con tu cónyuge. Y lo que ves no es siempre agradable.

Te guste o no, tus hijos son ilustraciones caminante de tu verdadero yo. Una vez que el pequeño mini-tú empieza a interactuar con el público, se convierte en un libro abierto. Y puede que quieras empezar a cambiar la forma en que ves el mundo y reaccionas frente al mundo.

Padre e hijo insultando en partido de futbol
Justo este vídeo que conseguí muestras, de manera algo exagerada, lo que niños ven y hacen,, pero el mensaje es el mismo. Sé un buen ejemplo para ellos y para el mundo.