2013-09-20

Crianza de hijos desde una distancia segura

Mi esposa Yeli y yo trabajamos, así que la mayor parte del tiempo somos unos "padres rebeldes".

Los niños son como un incendio forestal: Si usted consigue ponerlos en marcha, van a caminar lejos y van a crecer por su cuenta. Además, podrán destruir algunas casas y matar a un montón de gente. Los resultados pueden variar. Incluso cuando estoy cerca, yo mismo me hago daño. En lugar de libros para colorear o muñecas, mi hija de dos años Sophia y yo, pasamos nuestro tiempo juntos jugando Call of Duty:Modern Warfare. Yo uso un control que funciona y ella usa uno sin baterías.
Está bien mentirles a los niños si se callan por un rato. En vez de reconocer esto como un acto de negligencia, a Sophia le encanta. A veces me toma de la mano y me lleva al Xbox360, e insiste en lo encienda para poder dispararle a los malos. Cada vez que esto sucede, mi mujer se enfrenta a una elección: Dejar que juegue videojuegos o escuchar el grito y berrinche de la niña.

Ser padre no es un concurso, pero estoy bastante seguro de que he ganado.

Enviar a nuestros hijos a la guardería mitiga mi influencia corruptora. Elegí el centro de cuidado infantil porque es barato y de fácil acceso, al igual que mi esposa. Había creado un riguroso proceso de audición para encontrar esposa, pero al final he contratado a Yeli porque es la única que aprobó. Mi boda personalizada usó la frase "por defecto" al menos tres veces. La guardería, que se encuentra dentro de una iglesia, mantiene sus costos por obtener la licencia como institución religiosa, no una guardería. Esto significa que los empleados están obligados por ley a conocer los diez mandamientos, pero no RCP. Contrariamente a lo que los protestantes quieren hacer creer, la Biblia no es un sustituto adecuado de un desfibrilador. No obstante, es un sustituto adecuado para un tope de puerta o un rompe-nueces. Sus versos melódicos son mucho más pesados ​​que la prosa menos adornada.



En un cruel giro del destino, la guardería está de camino a mi trabajo. No me corresponde facilitar la seguridad de los niños, eso se lo dejo a la gente que le pagamos para mantenerlos con vida durante el día. Aunque Yeli hace todo lo posible para examinar a los niños antes de salir con ellos tengo una tendencia a introducir errores de última hora en el proceso de preparación. Más de una vez me ha quedado la niña con una camisa con botones sin abrochar o con un número inferior al número mínimo de zapatos requeridos. En mi defensa, yo estoy a cargo de una caravana de suministro muy complejo. No se puede culpar si a veces se pierde una prenda o un niño. Fabián, nuestro hijo de cinco meses de edad viaja con un equipaje como para irse del país por 4 años. Todos esos pañales serían muy útiles si fuéramos a crear un barco que nos transporte a una isla.


Me acordé de traer de vuelta todas las cosas que tomé de la guardería esta mañana. Lástima que me olvidé los niños.
La única cosa más difícil que llevar todas esas cosas a la guardería es traerlas de vuelta a casa. Cuando salgo del trabajo, no tengo ni idea de lo que los niños tenían puesto cuando yo los dejé. Yeli, sin embargo, mantiene un inventario perfecto en su cabeza. Para ella, una manta o un chupón olvidado hace una perturbación de la Fuerza (Star Wars). Y olvidar un calcetín es más o menos el equivalente a nos falte el motor izquierdo del avión al despegar.


Por razones obvias, Yeli se molesta bastante cuando la niña sale con algunos ganchitos de pelo y una mochila rosada y vuelve con una maleta y una bolsa de dólares de sospechosa procedencia. Es un error que cualquier padre puede cometer, suponiendo que dicho padre también haga trabajos con un mafioso camino a casa desde el trabajo.


Sophia tiene una cabeza dura. Ella no necesitó puntos de sutura, pero se las arregló para romper un mesón.
Manejar la logística de la guardería de ida es fácil comparado con el camión de carga desordenada que se supone que debo traer de vuelta. Mi esposa y los empleados de la guardería nunca se comunican directamente, prefiriendo pasar la información a través de mí. Es como un juego de teléfono que la persona en el medio habla un idioma diferente y los del extremo, en secreto, se odian. Todos los días mi esposa tiene una lista de cosas que se supone debo hacer, algunos de los cuales están escritas y ninguno de los que realmente quiero saber. Lo que se convierte luego en conversaciones incómodas con el personal de la guardería: "Hola mujer joven que apenas conozco. Vamos a hablar de pupú. "Sophia está en medio del control de esfínteres, un proceso que no tiene posibilidades reales de éxito. No puedo culparla a ella, a veces, apenas de broma puedo controlarlo yo.” Mi esposa espera que yo le informe, con una hoja de cálculo detallado de los triunfos y fracasos de la niña en el baño. Si yo vuelvo a escribir un reporte de los  datos del uso del baño realmente tendría materialmente para una novela de Stephen King.


Los pocos mensajes que logro entender con precisión de mi esposa implican lesiones corporales. Sólo tengo dos reglas para Sophia: No hagas daño a otros niños y tratar de no oler mal. Ella tiene problemas con ambos. Cuando era más joven, los niños más grandes se llevaron sus juguetes. En respuesta, Sophia tiene rabia acumulada. Ella es como un tejón acorralado, algo oloroso y más territorial. Últimamente, Sophia ha sido la víctima y no el victimario, que sinceramente es un alivio. Prefiero demandar a ser demandado, pero tomaría mucho para convencerme de llamar a un abogado. Si el personal de la guardería me dice que Sophia tropezó y chocó su cabeza contra un muro de bloques de hormigón, por lo general, solo me encojo de hombros y firmo el informe del incidente. Esto sucede a menudo con recelo. La guardería puede estar en secreto ejecutando un club de la pelea para los niños. Debería estar preocupado, pero los niños son más duraderos de lo que crees. Sophia una vez saltó y choco su cabeza contra un muro de cemento en una serie incontrolada de volteretas que terminaron sólo cuando se golpeó la cabeza en el mesón de concreto en la parte inferior. Eso es lo que Yeli teme, al dejarme a cargo durante casi un minuto completo con nuestros hijos. Por lo que yo sé, Sophia se recuperó muy bien, aunque el daño cerebral a largo plazo podría explicar su problema de comportamiento.


En un apocalipsis Zombie tengo el 50% de posibilidades de quedarme con la custodia de los niños.
En última instancia, Sophia y Fabián tienen que volver a casa, y ahí es cuando empiezan los problemas reales. Sophia habla como un hombre de las cavernas, pero sus habilidades lingüísticas mejoran un poco cada día. Por desgracia, las palabras que aprende vienen de mí. Yo estaba viendo recientemente una película de zombis cuando Sophia dijo lo siguiente: "Sophia salir a la calle. Lucha contra los malos de todo el mundo”. Agarró el concepto básico del apocalipsis de los “no muertos”. El mundo fuera de nuestra casa está lleno de gente mala, y es su trabajo salir y detenerlos. Momentos más tarde, me hizo la pregunta que cada padre quiere oír: "Sophia tiene una pistola?" La respuesta fue "no", pero sólo porque Yeli dice que no le podemos comprar a nuestra hija una AK-45 para Navidad (mi esposa no dijo nada acerca de los cumpleaños), sin embargo, los niños pueden estar más seguros en la guardería, pero sólo cuando se trata de protegerlos contra los peligros convencionales como los pederastas y los tiburones. Cuando los muertos vuelvan a la vida, mis hijos van a estar mucho mejor conmigo. Sólo espero Sophia aprenda a usar el baño primero.