2014-01-10

Sophia y Fabian abrazados

¿Cómo tener discusiones más productivas? - @Mujeres_20

¿Cómo podemos entablar una discusión con nuestra pareja, compañero de trabajo, amigo o socio sin caer en ofensas y sacar provecho de ello?

Es utópico pensar que nuestra relación con las demás personas serán armónicas el 100% del tiempo. Las diferencias individuales existen y ellas influirán en nuestros gustos, criterios y formas de pensar, por eso debemos tener siempre presente el respeto y la tolerancia hacia la opinión y sentimientos del otro, independientemente de por qué se está discutiendo.
Pareja discutiendo
Lo que la mayoría de las personas no concientiza, es que las diferencias individuales en lugar de alejarnos, deberían visualizarse como algo positivo. Imagina un mundo en el que todo el mundo piense igual y le guste exactamente lo mismo, sería ¡aburridísimo!, por eso en la diversidad está la ganancia. Cada quien es experto en un aspecto de la vida y en otros “ignorante”.
Es en la interacción con los otros que nos enriquecemos y crecemos como persona. Queda de nuestra parte dejar de considerar a la discusión como algo negativo y empezar a visualizarlo como una oportunidad de aprendizaje y mejora para posteriores situaciones.
Pareja discutiendo con olla en la cabeza
La mayoría de los conflictos entre las personas se dan porque creen que el otro vive metido en su cabeza y sabe exactamente lo que está pensando, viviendo y sintiendo. Lamentablemente la humanidad aún no sabe usar la telepatía como medio para comunicarse con los otros a través de pensamientos, así que es nuestro deber aprovechar aquello que nos diferencia de los demás animales del planeta, el lenguaje.
Pregunta, re-pregunta y recontra-pregunta, será la única forma de saber qué es lo que necesita el otro de ti y evitar re-trabajar más adelante, ya que puede que se esté discutiendo por causas reales o porque nos inventamos una novela por no preguntar lo suficiente o por asumir cosas que no son.

Si se llegara a presentar el conflicto, debes identificar cuál es la razón por la que están discutiendo. Deja de lado la rabieta o la explosión emocional y busca la causa que los llevó a caer en esa situación. “Aísla” el evento y conversa con tu compañero(a) sobre la molestia y de qué manera pueden evitar que ocurra nuevamente. No caigan en la costumbre de “sacar los trapitos al sol” porque empeorará el momento.
Jefe y empleado llegando a un acuerdo
Asume tu cuota de responsabilidad si algo no se dio como lo tenías planificado, no se trata de buscar quién tiene la razón o quién es el culpable, la vida no es una competencia. El camino hacia el éxito está lleno de curvas, subidas, bajadas, semáforos y stops. Es más valioso fracasar y levantarse habiendo aprendido en cada caída, que vivir en una fantasía de falsa perfección.
A nadie le gusta discutir y ¡mucho menos obligado!, por ello debes estar atento a si el otro posee la disposición de conversar. Hazle saber que tienes interés en hablar sobre la molestia y permítele expresarse en el momento que lo decida. Debes evitar interrumpir al otro y permitirle expresar lo que siente/piensa –así te estés carcomiendo por dentro-, ya tendrás tu oportunidad de hablar y aclarar malos entendidos.
Otro de los aspectos importantes a tomar en cuenta es la negociación o la capacidad para llegar a un acuerdo. La discusión se tornará productiva cuando cada quien se haga cargo de su cuota de responsabilidad y se comprometa a resolver bajo mutuo acuerdo.
El lenguaje no es inocente, no nos comunicamos por sólo hacerlo y ya. La comunicación tiene un objetivo y en este caso te estás comunicando para resolver un asunto. De nada sirve discutir y discutir, si no se soluciona. Los involucrados en la discusión deben ser capaces de ofrecer soluciones, negociar cuál es la que mejor se adapta a la situación y que sea consensuada, es decir, aprobada por las partes.



Información publicada en www.mujeres20.com
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