2014-10-03

Sophia y Fabian abrazados

Cosas que mis niños pueden hacer que yo no puedo.

Cualquier cosa que mis hijos pueden hacer, yo lo puedo hacerlo mejor. 
Al menos eso es lo que pensaba antes de mi última incursión en una piscina de pelotas. Ahora tengo
quemaduras por todo el cuerpo y una cita en la corte. La edad adulta viene con limitaciones, tanto físicas como jurídicas, pero no es del todo malo. Por ejemplo, mis hijos se ocupan de los altibajos de la vida con el llanto, mientras que yo no he sentido una emoción en años. Gracias, alcohol.
Lapices, Tazas, y juguetes de mi escritorio de trabajo

Éstos son algunos de los beneficios que son exclusivos, ya sea para niños o adultos. Estoy seguro de que me he dejado algunos items importantes, pero una de las cosas que los adultos no pueden hacer es encontrar el tiempo para escribir listas más largas.
Estúpida edad avanzada y mi poca capacidad de atención.

Mi hijos de 1 y 3 años pueden saltar, y yo no.
Parkour por el pasillo podría no ser el medio más eficaz de cruzar mi casa, pero lo que me falta de velocidad y agilidad, lo compenso con el engaño. Nadie sospecha nunca de un padre. Pero mis hijos tienen la habilidad y en efecto, son niños. No importa si mi hija está cubierta de sangre y sosteniendo el arma homicida. Si salta lejos de la escena del crimen, ningún jurado la condenaría. Esa habilidad sería muy útil en mi vida, pero cuando intento saltar, parezco como un avestruz tratando de tomar vuelo. Pero antes de que me caiga, mis brazos y piernas se agitan usualmente y golpean algo importante, como una lámpara o un niño. Por alguna razón, mi esposa me frunce el ceño cuando le doy un rodillazo a nuestros hijos en la cabeza. Además, el salto da mucho trabajo. Estos días apenas tengo fuerzas para ponerme de pie.
Chicos haciendo Parkou
Mis hijos son verdaderos acróbatas, aprendieron a saltar sin tropezar sus juguetes.

Padre e hija haciendo estiramiento.

Puedo conducir, y mis hijos no puedo. 
Tener la agilidad de un gato es poco práctico para viajes en carro, que es donde realmente brilla la edad adulta. Al final de un día de trabajo duro, remo mi silla de la oficina hasta mi coche y viajo a donde quiera, en espera de pequeños obstáculos como montañas, semáforos, huecos, y uno que otro peaton. El viaje hasta mi casa es más sombrío de lo esperado. En teoría, mis posibles destinos son ilimitadas, pero en la práctica la mayoría de mis viajes van entre un jefe que me dice qué hacer todo el día y una esposa e hijos que me dicen lo que hacer en las noches y fines de semana. La variedad es la salir de la rutina, así que es bueno tener dos lugares diferentes para ser miserable.

Hay otros posibles puntos de parada, además del trabajo y el hogar, pero la mayoría de ellos están fuera de mis límites cuando llevo a mis hijos. Todavía tengo que encontrar una taberna que le de la bienvenida a 2 niños menores de tres años, pero no tomaría mucho tiempo conseguir uno acorde y que pueda resolver ese problema. Todo lo que necesito es un bar de deportes para cambiar la TV de Deportes a Nickelodeon y mis hijos estarían básicamente inmóviles. En Venezuela, los personajes de dibujos animados están legalmente autorizados para cuidar niños. Mis hijos podrían pasar el rato (unas horas) mientras que doy un asalto frontal a mi sobriedad, y después que todos podrían averiguar si es posible llegar a mi casa y mentirle a mi esposa del porqué llegué tarde.
Bar deportivo
Con tantos TV no dudo que en uno pueda poner Nickelodeon

Mis hijos pueden romper a cantar, y yo no.
Por alguna razón, es perfectamente aceptable que mi hija cante de forma aleatoria frases de la canción de "Frozen", aunque esto claramente viola la prohibición constitucional a los castigos crueles, inhumanos e inusuales. Incluso los condenados a muerte no tienen que escuchar cómo Anna salvó a la reina de la nieve, 16 veces al día. Mientras que las personas adoran cuando mis hijos cantan, mis compañeros adultos son mucho menos tolerantes cuando yo lo hago. La última vez que canté en una noche de karaoke, me desperté con un dardo tranquilizante en la cara. El tipo de control de animales pensó que yo era un chiguire moribundo.
Padre manejando con un chiguire en el carro.
Tal vez eso era un cumplido. Por lo que sé, un chiguire al morir tiene una bella voz.
Puedo poseer armas, y mis hijos no pueden.
En realidad nunca he ejercido este derecho, pero hipotéticamente podría ir a la tienda y comprar cualquier arma de fuego que quería. Por otra parte, no tengo prontuario policial, por lo que pasar la verificación de antecedentes está casi garantizado. Si el gobierno no interfiere con mi derecho dado por Dios podría acumular el arsenal de una pequeña Nación, inclusive hay otras armas que podría comprar sin supervisión. No necesitaría un permiso para portar una espada samurai del siglo 15.

Mis hijos, sin embargo, se limitan a convertir los juguetes no letales en armas mortales. Esa es la única razón del porque los seres humanos tienen imaginación. Cada descubrimiento importante en toda la historia ha sido seguido por un científico preguntándose en voz alta, "¿Cómo podemos utilizar este invento, para matar a otra gente?" Mis hijos orgullosamente llevan esta tradición al convertir en armas todo lo que tienen en su caja de juguetes. Ellos podrían noquear a cualquier enemigo incluyendo los que vengan en un tanque, utilizando sólo los pies puntiagudos de  la Barbie y una cocina de juguete de plástico. Tengo los moretones para probarlo.
Muñecas de Elsa y Anna (Frozen)
Mi principal criterio cuando decidió qué juguete comprar a mis hijos es lo que se sentiré cuando, inevitablemente, lo tiran a mi cabeza.

Mis hijos pueden vestir cualquier cosa, y yo no puedo. 
Antes del Preescolar, la vida no tiene un código de vestimenta. Si mi hijo de 1 año, se quita toda su ropa y corre en una boda, la gente se encoge de hombros y se ríe. Si yo hiciera lo mismo, recibiría muchos golpes y añadiría algo en mis antecedentes. Los niños no tienen la obligación de llevar trajes, o lo que sea que dicte la moda. Me gustaría dar ejemplos aquí, pero, sinceramente, no tienen idea de lo mucho que me cuesta combinar la ropa y sus colores. Cuando me visto en la mañana, termino cambiandome unas 75 veces de camisas hasta que mi esposa deja de gritarme. Gracias a sus normas de manera arbitraria, no se me permite presentarme a trabajar con una armadura de batalla medieval. Ella ni siquiera le importa que una chemise polo no ofrece ninguna defensa contra arqueros. Me siento indefenso.
Chico de Scrubs

Puedo beber, y mis hijos no pueden.
Toqué en esto anteriormente, pero merece su propia sección, ya que no tiene absolutamente ningún inconveniente. El alcohol es un líquido que hace que todos mis problemas desaparezcan o por lo menos los mueven a algún punto indeterminado en el futuro cuando se me pase la borrachera. La felicidad es una ilusión que existe entre el momento en que abro la primera botella y cuando por fin me acuerdo de mis responsabilidades, unas horas o días después. Los niños no tienen nada comparable a la alegría etílica. La inherente alegría de la infancia es un sustituto débil para la cerveza.
Padre tomando una cerveza de la nevera
Así los niños pueden saltar, cantar y vestir lo que quieran, pero los adultos pueden conducir, beber y usar armas de fuego, de preferencia al mismo tiempo como los padres fundadores lo hubieran querido. No hace falta ser un científico para averiguar que ser adulto es mejor que ser un niño, sobre todo si ese científico está haciendo todas las actividades adultas y mencionadas anteriormente al mismo tiempo. Los hechos no mienten. Ser un niño no es más divertido que ser un viejo, y es nuestra responsabilidad como adultos maduros sacarselo en cara a los niños en cualquier oportunidad que tengamos.