2017-07-17

Desayunando en Familia.


Soy bueno comiendo (quizás, demasiado bueno). No siempre como saludable, pero sí como mucho, y en Venezuela eso ya es un gran logro. Teniendo en cuenta estos puntos, es sorprendente que yo sea tan malo en el desayuno. Es la comida más importante del día, pero por lo general lo omito por completo. Es por eso que decidí hacer mi propia rutina del desayuno. Durante una semana, mi familia y yo nos sentaremos para tomar el desayuno junto sin televisión o cualquier otra distracción, y así ver si hay alguna una diferencia. Gracias a mi esposa y a mis dos hijos por haber participado. Lo hicieron porque me quieren y también porque los soborné con comida.

Día 1
Puesto que ésta es mi idea, me encargué de la comida. La primera impresión es la que cuenta. Así que me levanté muy temprano y utilicé una vieja receta familiar… le entregué dinero a una chica y ella me dio un rico desayuno de arepas. Todo sabe mejor cuando lo haces tú mismo.
Lo primero que noté cuando me senté con mi familia es que somos muchos. De alguna manera, nunca me había dado cuenta lo grande que somos. Comemos juntos todas las noches, pero normalmente no nos miramos. Para ver la televisión, solemos sentarnos unos al lado del otro (como si estuviéramos en la Última Cena de Leonardo Da Vinci). Tal vez Jesús y los apóstoles también tenían un LCD de 60 pulgadas.

Día 2
Teníamos arepa de nuevo. En realidad, eran las que sobraron del día anterior. Fueron hechas hace 24 horas, pero sabían aún mejor porque esta vez no tuve que salir de la casa en la oscuridad y con frío para conseguirlas. No me mires por comer arepa dos días seguidos; Felicítenme por no comernos toda la docena de arepas el primer día. Me merezco una medalla, o tal vez más arepas.

Mis hijos estaban encantados de tener arepa por segunda vez. En cuanto a pasar más tiempo junto, creo que hemos avanzado. Los 10 minutos que nos sentamos en la mesa era una oportunidad para compartir nuestros sueños y esperanza, pero la mayoría del tiempo mis hijos los usaron para luchar.

Día 3
Es miércoles, así que hice panquecas. Mi esposa tuvo una experiencia de amor/odio hacia mí. Me amó porque hice el desayuno nuevamente, y me odió porque la obligué a hacerme la mezcla para panquecas el día anterior (mi familia es muy delicada con el tema del sabor de sus  comidas). Ahora que mis hijos son un poco más grandes, decidí sorprenderlos con el mejor desayuno que tenía para ofrecer. Lamentablemente, yo era el único que lo comía. Mis hijos no les gustan acompañar sus panquecas con jamón, queso y tocineta. Mejor para mí, comí 4 raciones más 2 extras que me había preparado.
Comer todo el desayuno me hizo que mi día fuese más fácil. Salimos a pasear al medio del día, y la comida extra retrasó los llantos de mis hijos para buscar algo que almorzar.

Día 4
Esta vez mi esposa se hizo cargo. Ella sirvió sándwiches, no porque tuviera hambre y quería salir rápido de eso, sino porque quería demostrarme su punto. Al parecer, es posible hacer un desayuno sin el desagradable sabor a quemáo. Lección aprendida.

Día 5
Viernes. Existe una extraña fuerza que te impide salir temprano de la cama. Si el sándwich que hice es desayuno de campeones, lo que no sabía era que los campeones desayunan a las 12 del Mediodía.

Día 6
Buena noticia: Mis 2 hijos deseaban desayunar Cereal. Mala Noticia: En la casa no había Cereal. Pésima noticia: Vivo en Venezuela y no hay muchos sitios que vendan cereal. Regrese a casa a la 1pm. Desconozco que desayunamos.
Día 7
Nos quedamos sin ánimo y sin días, así que nos quedamos con cereales y tostadas para completar el experimento. Tengo 43 años, y aprendí que si algo dura más de 75 segundos es cocinarse, lo voy a quemar. Necesito algún tipo de sonido de advertencia. O necesito alguien que me cocine. Solo una de las condiciones, se podrá cumplir.

Después de desayunar con mi familia durante una semana, tuve tres revelaciones importantes:

1. Siempre hay tiempo para comer. Además de ser la comida más importante del día, el desayuno es también el más rápido. Ayuda a que mis hijos no mastiquen. Nunca llegamos tarde a ningún sitio. Bueno, tampoco llegamos temprano a ningún sitio. No estoy tan ansioso de llegar al trabajo de todos modos, por lo que procrastinar el comienzo del día estaba muy dentro de mi conjunto de habilidades.

2. Me ayudó a evitar comer bocadillos durante toda la mañana. Esto fue un gran beneficio, ya que todo lo que como entre comidas está cubierto de chocolate y contiene suficientes calorías para sostener un pequeño pueblo durante una semana.

3. Mi familia puede sobrevivir una comida juntos sin ver la televisión. Siete comidas, en realidad. No necesitaba sacar esas pólizas de seguro de vida en caso de que mi esposa e hijos me asesinaran.

Desayunar con mi familia sin duda tiene beneficios. No estoy seguro si lo haremos todos los días, tengo una historia larga y contundente de no hacer cosas que son buenas para mí, pero es algo que consideraré. Por lo menos, tal vez finalmente convenceré a mis hijos de comer mis panquecas con jamón, queso y tocineta. O mejor aún, tal vez, desayune todo los días.